China y la crisis de la energía solar: del dominio mundial al exceso de producción
Introducción
China es el líder indiscutible en energía solar. Sus fábricas producen cerca del 90% de las células solares a nivel global, desplazando a competidores europeos y estadounidenses. Sin embargo, ese dominio aplastante ha derivado en un problema monumental: precios desplomados, pérdidas multimillonarias y un exceso de paneles que supera con creces la demanda mundial.
Ahora, Pekín prepara un plan de choque para resetear su industria solar, apagando fábricas y frenando una burbuja que amenaza con hundir el sector.
El auge desmedido de la industria solar china
De las “tres nuevas industrias de crecimiento” al colapso
Entre 2020 y 2023, el gobierno chino redirigió recursos del sector inmobiliario hacia lo que denominó las “tres nuevas industrias de crecimiento”:
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Paneles solares
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Coches eléctricos
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Baterías
El resultado fue una avalancha de nuevas fábricas y una producción nunca vista. Solo en 2023, China fabricó 588 GW de células solares, muy por encima de la demanda mundial de 451 GW.
Precios hundidos y pérdidas multimillonarias
El efecto inmediato fue un colapso de precios. Las compañías vendían por debajo de coste para liberar inventario, lo que generó pérdidas superiores a 60.000 millones de dólares.
El polisilicio de grado solar, materia prima clave, cayó hasta los 50 yuanes por kilo. Además, las cinco mayores empresas fotovoltaicas redujeron sus plantillas en un 31%, lo que equivale a 87.000 despidos silenciosos.
De la receta del éxito al veneno competitivo
Exceso de capacidad y competencia salvaje
Lo que en su momento fue la clave del éxito de la industria solar china —hipercompetitividad y producción masiva— se convirtió en una carrera destructiva a la baja.
El analista Bo Zhengyuan lo resumió en declaraciones a Financial Times:
“Ese mismo ‘espíritu animal’ que hizo triunfar a la industria ahora la está destrozando”.
El rol del Estado en el auge y la crisis
El gobierno central incentivó fábricas y proyectos solares como motor de crecimiento económico. Sin embargo, los gobiernos provinciales, evaluados por métricas de empleo y producción, resistían el cierre de plantas deficitarias, alimentando así la sobrecapacidad.
El fallido intento de autorregulación
En 2024, gigantes como Longi, Tongwei y JA Solar firmaron un pacto de “autodisciplina” para limitar la producción, buscando emular a la OPEP en el petróleo.
No obstante, el acuerdo no era vinculante. Mientras unos esperaban que otros redujeran su capacidad, muchos optaron por aumentar aún más la producción para ganar cuota de mercado. El resultado fue el contrario al esperado: exceso histórico de oferta y balances hundidos.
Conclusión: el desafío de “resetear” la burbuja solar
China ha demostrado ser el motor de la energía solar mundial, pero su modelo de hiperproducción ha provocado una burbuja que amenaza la sostenibilidad de la industria.
El reto ahora es equilibrar el mercado: apagar fábricas, estabilizar precios y evitar que la sobrecapacidad destruya el sector que, irónicamente, China misma impulsó hasta el liderazgo global.
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